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Catalán Municipios

 
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Barcelona es una ciudad española y capital de la Comunidad Autónoma de Cataluña. Con una población de 1.619.337 habitantes (Instituto de Estadística de Cataluña 2010), es la segunda ciudad más poblada de España, tras Madrid, y la undécima de la Unión Europea. El Área metropolitana de Barcelona, incluida en la Región urbana de Barcelona, cuenta con 5.012.961 habitantes (Idescat, 2010), haciéndola la sexta más poblada de la Unión Europea.

Se ubica a orillas del mar Mediterráneo, unos 120 km al sur de la cadena montañosa de los Pirineos y de la frontera con Francia, en una llanura limitada por el mar al este, la Sierra de Collserola al oeste, el río Llobregat al sur y el río Besós al norte. Por haber sido capital del Condado de Barcelona, se suele aludir a ella con la denominación de Ciudad Condal.

Barcelona ha sido escenario de diversos eventos mundiales, que han contribuido a configurar la ciudad y darle proyección internacional. Los más relevantes han sido la Exposición Universal de 1888, la Exposición Internacional de 1929, los Juegos Olímpicos de verano de 1992 y el Fórum Universal de las Culturas 2004. Es también sede del secretariado de la Unión para el Mediterráneo.

En la actualidad, Barcelona está reconocida como Ciudad global por su importancia cultural, financiera, comercial y turística. Posee uno de los puertos más importantes del mediterráneo y es también un importante punto de comunicaciones entre España y Francia, debido a las conexiones por autopista y tren de alta velocidad. El aeropuerto de Barcelona es utilizado por 30 millones de pasajeros al año.

Toponimia

El origen del nombre de Barcelona es desconocido y existen diversas teorías y leyendas que intentan explicarlo. Se sabe que había una ciudad ibérica original, de la tribu de los layetanos, conquistada por Cneo Cornelio Escipión,[8] que posteriormente se convirtió en una colonia romana, puesta bajo la protección de Cayo Julio César y de Octavio Augusto, que recibió el nombre de Colonia Iulia Augusta Paterna Faventia Barcino.

El nombre evolucionó durante la Edad Media conociéndose la ciudad con los nombres de Barchinona, Barcalona, Barchelona, y Barchenona.

Una de las leyendas sobre el origen de Barcelona alude a su supuesta refundación por el general cartaginés Amílcar Barca tras conquistar el enclave ibérico después de su desembarco en Hispania, mientras que otra versión se lo atribuye a su hijo Aníbal Barca, pero no existen pruebas documentales de esta vinculación entre los nombres de la familia cartaginesa Barca y la ciudad que sería conocida como Barcelona.

Hay otras explicaciones para el nombre de la ciudad, como la que sostiene que proviene del período fenicio, teoría sostenida por la inscripción en escritura ibérica Barkeno en escritura íbera encontrada en una moneda.

También existe una leyenda que da una explicación mitológica al nombre de la ciudad. Según esta leyenda, Hércules se unió a los argonautas tras acabar con su cuarto trabajo para ayudarles a buscar el Vellocino de Oro, pero al pasar cerca de la actual costa catalana una tormenta dispersó las embarcaciones que formaban la expedición, y al terminar faltaba la novena. Hércules la buscó y finalmente encontró los restos del naufragio de la Barca Nona (la novena embarcación) al lado del actual Montjuic. Los tripulantes habían encontrado tan acogedor el paraje que, ayudados por Hermes (dios del comercio y las artes) decidieron fundar una ciudad a la que dieron el nombre de Barcanona.

Símbolos

El escudo de Barcelona tiene su origen en la Edad Media y aparece por primera vez, en la misma disposición que la actual, en 1329. El escudo se divide en cuatro cuarteles donde aparecen, en el primero y el cuarto la cruz de San Jorge en gules sobre plata, y en el segundo y tercer cuartel con el símbolo condal/real de los cuatro palos de gules sobre oro. También se han encontrado numerosas variantes con una, dos, tres, o incluso cinco barras verticales en cada cuartel. El escudo va encabezado por una corona, símbolo de la soberanía de los monarcas de la Corona de Aragón sobre la ciudad.

Durante la dictadura franquista, se cargó solo dos palos de gules en cada cuartel, siguiendo representaciones anteriores de algunas versiones medievales o incluso de los siglos XIX e inicios del XX, y que fueron criticados por algunos sectores de la población por simplificar el señal real y lo atribuyeron a una intención asimiladora hacia la bandera de España. En 1996 se inició un proceso que perduró varios años para oficializar convenientemente los símbolos, pero sin restituir el original, sino que se oficializó un logotipo inspirado en ese escudo. La Societat Catalana de Genealogia, Heràldica, Sigil·lografia, Vexil·lologia i Nobiliària inició un contencioso denunciando que el proceso no había seguido el procedimiento acorde a la ley para oficializar símbolos, que ganó, y obligó al Ayuntamiento a oficializar los símbolos acordes a la heráldica y vexilología. También utiliza un isotipo derivado directamente del escudo histórico.

Geografía

 Ubicada en la costa del mar Mediterráneo, Barcelona se asienta en una plataforma de ligera pendiente formada entre los deltas fluviales de los ríos Llobregat, al sudoeste, y Besós, al nordeste, limitada en el sudeste por la línea de costa, y en el noroeste por la sierra de Collserola (con la cima del Tibidabo de 516,2 m como punto más alto) que sigue paralela la línea de costa, encajonando la ciudad en un perímetro muy delimitado.

La parte de Barcelona más próxima a la sierra litoral está salpicada por pequeñas cimas algunas de las cuales urbanizadas, y otras coronadas por parques, como son: el Carmelo (265,6 metros), Monterols (127,3 metros), el Putxet (182,7 metros), la Rovira (206,8 metros) y el Turó de la Peira (138 metros). Pero la cima más conocida de Barcelona, justo encima de la línea de la costa y separando la ciudad del delta del Llobregat, es la montaña de Montjuic (184,8 metros). Finalmente mencionar el promontorio de solo 16,9 m donde se asienta el núcleo histórico de la ciudad, el monte Táber.

Límites

El término municipal de la ciudad limita, de sur a nordeste y en sentido horario, con los municipios de: El Prat de Llobregat, Hospitalet de Llobregat, Esplugas de Llobregat, San Justo Desvern, San Feliú de Llobregat, Molins de Rei, San Cugat del Vallés, Sardañola del Vallés, Moncada y Reixach, Santa Coloma de Gramanet y San Adrián de Besós. Los dos primeros y los dos últimos son los municipios con los que la ciudad mantiene un contacto más estrecho, con una densa malla urbana continua que los une, por el contrario San Cugat del Vallés y Sardañola del Vallés quedan muy separados de Barcelona, ya que la sierra Litoral y el parque natural del Tibidabo actúan como barreras naturales.

Barcelona tiene una pequeña parte de su término municipal en la vertiente del Llobregat de la sierra de Collserola. Se trata de Vallvidrera y de Les Planes que se encuentran algo internadas dentro del parque natural de Collserola. También forma parte de su término municipal Santa Cruz de Olorda, cabalgando entre el Vallés Occidental y el Bajo Llobregat.

Línea de la costa

La línea de la costa de Barcelona ha cambiado con el paso del tiempo hasta el punto que en la época prehistórica llegaba donde hoy en día está situada la Plaza de Cataluña. Los terrenos sobre los cuales se asentó la Barceloneta no existían un siglo y medio antes de la construcción de este barrio. Estos terrenos son fruto de la acumulación de sedimentos de arena arrastrada por las corrientes marinas provenientes del norte y que serían contenidas por el espigón del puerto construido el 1640, y que terminaron por unir la antigua isla de Maians (dónde actualmente se encuentra la estación de Francia) con tierra firme, formando la lengua de tierra base de la Barceloneta.

Clima

Barcelona tiene un clima mediterráneo, con sequía estival y lluvias dispersas el resto del año, pero concentradas en muy pocos días de precipitación muy intensa, por el fenómeno conocido como gota fría, que puede llegar a dejar precipitaciones de 80 ó 100 litros por metro cuadrado en apenas un par de horas. Las nevadas son prácticamente inexistentes. Las temperaturas son cálidas en verano y suaves en invierno, con una escasa oscilación térmica diaria. La máxima temperatura registrada en la ciudad fue de 39,3 °C, el 27 de agosto de 2010 en el centro de la ciudad y 39,8 °C en el Observatorio Fabra, situado en el Tibidabo, el 5 de julio de 1982. La temperatura mínima registrada es de -10 °C en el Observatorio Fabra, el 11 de febrero de 1956. Las temperaturas de la ciudad siempre se mantienen unos grados por encima de la temperatura media de otras zonas colindantes no tan densamente urbanizadas, debido al conocido como efecto de punto caliente, que incrementa la temperatura de las ciudades por el gran consumo de energía que se acaba convirtiendo en calor, y por el calor reverberado por el asfalto y los tejados, que actúan como captadores solares. Casi nunca se producen heladas en la ciudad, raramente se bajan de los 0 °C en el centro, no obstante, en los municipios cercanos, o en la misma montaña del Tibidabo las heladas son algo más frecuentes. La nieve también es un fenómeno muy poco común en la ciudad, aunque en el ámbito de ciudades del Mediterráneo es una de las que recibe más nieve. Cabe a destacar las siguientes nevadas: en 1962 cayó una gran nevada con 60 cm en el centro, y aproximadamente 1 m en el Tibidabo, la década de los 80 también nevó varios años, en 1993, y la nevada tan temprana de noviembre del 1999. La última se produjo el día 8 de marzo de 2010, la nevada más intensa desde 1985, donde la nieve cayó con gran intensidad y se llegó a convertir en una tormenta de nieve, con grandes acumulaciones, 5-6 cm en la playa y en el centro, 10-15 cm en los barrios altos de la ciudad, y alrededor de 30 cm en el Tibidabo. No obstante, casi cada año el Tibidabo recibe nieve ya que allí es más probable que caiga gracias a su altitud (512 msnm), y en la ciudad casi cada año también se ven algunos copos, pero el hecho de que cuaje es muy insólito.

Nuvola apps kweather.svg  Parámetros climáticos promedio de Barcelona Weather-rain-thunderstorm.svg
Mes Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago Sep Oct Nov Dic Anual
Temperatura diaria máxima (°C) 13.4 14.6 15.9 17.6 20.5 24.2 27.5 28.0 25.5 21.5 17.0 14.3 20.0
Temperatura diaria mínima (°C) 4.4 5.3 6.7 8.5 12.0 15.7 18.6 19.3 16.7 12.6 8.1 5.7 11.1
Precipitación total (mm) 41 29 42 49 59 42 20 61 85 91 58 51 640
Días de precipitaciones (≥ 1 mm) 5 4 5 5 5 4 2 4 5 6 5 5 55
Humedad (%) 73 71 71 71 73 72 69 72 73 75 74 73 72

 

Historia

Los primeros rastros encontrados de población en el área de la ciudad se remontan a finales del neolítico (2000 a 1500 a. C.). Sin embargo, los primeros pobladores destacados no aparecen hasta los siglos VII – VI a.C., los layetanos, un pueblo íbero. Según la tradición, durante la Segunda Guerra Púnica, los cartagineses tomaron la ciudad, refundada por Amílcar Barca, padre de Aníbal. Según las mismas tradiciones el nombre de Barcelona deriva del linaje cartaginés Barca aunque, sin embargo, no hay pruebas de la presencia cartaginesa en el llano de Barcelona. Tras la derrota de aquel pueblo por la creciente dominación de los romanos, éstos tomaron el territorio hacia 218 a. C. y rebautizaron la ciudad como COLONIA IVLIA AVGVSTA FAVENTIA PATERNA BARCINO entre el 15 a. C. y 10 a. C.. En el mapamundi de Claudio Ptolomeo aparece con el nombre Barcino. Barcino tomó forma de castrum o fortificación militar en sus primeros tiempos aunque el comercio fue reorientando la importancia de la ciudad; en el siglo II fue amurallada por orden del emperador romano Claudio y ya en el siglo III contaba con una población de entre 4.000 y 8.000 habitantes.

Edad Media

Los visigodos, tras su llegada en el siglo V, la convirtieron durante pocos años en capital de los territorios hispanos, traspasando después el poder hasta Toledo. En el siglo VIII fue conquistada por Al-Hurr, pero retornada al territorio cristiano por Ludovico Pío del Imperio carolingio en 801, incorporándola a la Marca Hispánica. Los ataques musulmanes no cesaron, y en 985 las tropas de Almanzor destruyeron prácticamente toda la ciudad. Borrell II inició la reconstrucción dando paso al floreciente periodo condal. Durante este período la ciudad destacó entre las tierras catalanas y el conjunto del dominio de la Corona de Aragón, y fue de donde partieron numerosas tropas y recursos hacia la empresa de tomar nuevas posesiones. La ciudad floreció y llegaría a ser una de las principales del Mediterráneo occidental en los siglos XIII y XIV. Varios monarcas de la Corona aragonesa reinaron desde Barcelona. La ciudad destacaba en el plano comercial, aunque por debajo de Génova y Venecia, que dominaban el comercio en el Mediterráneo y entre Europa y Asia.

Edad Moderna

La decadencia se inició a partir del siglo XV con altibajos, y se prolongaría a lo largo de los siglos siguientes. Las tensiones derivadas de la unión dinástica con Castilla, iniciada con el matrimonio entre Fernando II de Aragón e Isabel de Castilla, alcanzó su momento álgido con la Guerra de los Segadores, entre 1640 y 1651, y más tarde, con la Guerra de Sucesión (de 1706 a 1714), que significó la desaparición de las instituciones propias de Cataluña, aunque también significó el resurgir económico de la ciudad gracias a la integración con el resto de España, y al comercio con América.
Distribución de las manzanas en el Ensanche de Barcelona.

Revolución industrial

La recuperación económica iniciada a finales del siglo XVIII y la industrialización en el siglo XIX propiciaron que Barcelona volviera a convertirse en un importante centro político, económico y cultural, al frente de la llamada Renaixença (Renacimiento), cabe destacar en el proceso de industrialización el monopolio de comercio textil entre España y Cuba que fue fijado en Barcelona, en un momento de crisis en la industria textil de algodón, y que asentó la industrialización en Cataluña, y el diferencial de crecimiento, mientras que otras partes del país la industria languidecía ante la crisis. Otra consecuencia de este monopolio textil en el siglo XIX entre Barcelona y Cuba, fue la queja de los cubanos acerca de la "teoría del embudo", ancha para España y estrecha para Cuba, y que fue la raíz del malestar cubano y que generó revueltas y el movimiento de independencia en busca de la igualdad económica con el apoyo de EE. UU. La ciudad pudo derribar sus murallas y se anexionó en 1897 seis municipios limítrofes, lo que le permitió crecer y planificar su desarrollo urbano e industrial liderado por el innovador plan del Ensanche de Ildefonso Cerdá, que trazó las calles en cuadrícula y las esquinas en chaflán. Fue también sede de dos Exposiciones Universales en 1888 y 1929.
 

Siglo XX

En los inicios del siglo XX destacaron tanto el crecimiento económico (especialmente derivado de la Primera Guerra Mundial) como la proliferación de nuevas ideologías acogidas por amplios tramos de población, especialmente la obrera. El impulso gubernamental promovió el Metro y el Puerto. Sin embargo, la crisis del 29 que golpeó duramente a España y posteriormente el inicio de la Guerra Civil Española paralizó todo crecimiento durante una década. Pese a defender a la II República, la ciudad fue foco de rebeliones internas y peleas entre partidos que ni la ciudad ni el gobierno de la República pudieron controlar. Durante la guerra la ciudad fue bombardeada en varias ocasiones. Las tropas franquistas ocuparon la ciudad a finales de enero de 1939.

La dictadura militar designó a Barcelona como polo de desarrollo promoviendo una intensa industrialización que dio lugar a una fuerte y prolongada inmigración mayoritariamente procedente del sur de la Península. Las nuevas condiciones sociales y económicas dinamizaron la ciudad y transformaron radicalmente el trazado urbano, destacando la aparición de populosos barrios obreros y de importantes vías de comunicación. El metro se expandió y aparecieron los trolebuses (década de 1940) diversificando el transporte. La red de ferrocarriles se hizo más densa y moderna, mientras el aeropuerto también ganaba relevancia. Sin embargo, la gran apuesta del transporte barcelonés, en comparación con otras grandes y medianas ciudades, fue el impulso del vehículo privado, para lo que se construyó una densa red de aparcamientos subterráneos.

Tras la muerte del general Franco y los difíciles inicios del período democrático, la ciudad se benefició, como el resto del Estado, de un nuevo impulso económico muy influido por la integración en la Unión Europea (1 de enero de 1986), que desembocó en modernos proyectos culturales y urbanísticos. Entre ellos destaca la organización de los Juegos Olímpicos de 1992. Dicho evento, que contó con el apoyo económico y organizativo de toda España, se constituyó en un nuevo motor del desarrollo urbanístico.
 

Demografía

Barcelona tiene un total de 1.628.090 habitantes, de los cuales 774.890 son hombres y 853.200 mujeres, según datos del departamento de estadística del Ayuntamiento de Barcelona, elaborados con datos del padrón de 2008. En 2009 había 1.616.000 habitantes.

Organización administrativa y política
Política

En Barcelona hay presentes cuatro administraciones políticas, con diferentes niveles de responsabilidad y competencias:

    * La Administración General del Estado se ocupa de cuestiones como la seguridad (Cuerpo Nacional de Policía y Ejército), la Justicia, la gestión de puertos y aeropuertos, los trenes de Renfe, y las costas, entre las competencias más destacadas.[18] Estas competencias son coordinadas por el Delegado del Gobierno en Cataluña y el subdelegado del gobierno de Barcelona, que son designado por el Gobierno de España, y que tienen la sede en la Delegación del Gobierno.[19] Actualmente el Cuerpo Nacional de Policía solo tiene algunas competencias, como la expedición del DNI o la lucha contra el terrorismo ya que el resto de competencias han sido transferidas a los Mozos de Escuadra, policía autonómica de la Generalidad.

Palacio de la Generalidad de Cataluña.

    * La Generalidad de Cataluña es el gobierno autonómico de Cataluña, y tiene las sedes de sus instituciones en Barcelona, como son el Parlamento de Cataluña, situado en el Parque de la Ciudadela, o el Palacio de la Generalidad, sede de la Presidencia de la Generalidad, ubicado en la Plaza de San Jaime. La Generalidad se escoge por sufragio universal en elecciones celebradas cada cuatro años en toda Cataluña, y tiene amplias competencias sobre la gestión de la ciudad, desde educación, asuntos sociales, tránsito, políticas económicas, comercio, etc. También es la responsable de la construcción de equipamientos como hospitales, escuelas, universidades, residencias para la tercera edad.

    * La Diputación de Barcelona es el organismo público con menores competencias en la ciudad. Actualmente preside el patronato que se ocupa del mantenimiento del parque de la Sierra de Collserola, y de algunos otros parques y edificios públicos en la ciudad. También gestiona algunos museos y es titular de una amplia red de bibliotecas públicas gestionada conjuntamente con los ayuntamientos.

Fachada del Ayuntamiento de Barcelona.

    * El Ayuntamiento de Barcelona es el organismo con mayores competencias y funcionarios públicos en la ciudad, ya que regula la vida diaria de los ciudadanos, e importantes asuntos como la planificación urbanística, los transportes, la recaudación de impuestos municipales, la gestión de la seguridad vial mediante la Guardia Urbana, el mantenimiento de la vía pública (asfaltado, limpieza...) y de los jardines. También es el responsable de la construcción de equipamientos municipales como guarderías, polideportivos, bibliotecas, residencias para la tercera edad, viviendas de protección pública, entre otros.

El gobierno del Ayuntamiento de Barcelona se escoge por sufragio universal en elecciones celebradas cada cuatro años.

El poder del ayuntamiento se estructura en dos niveles, ya que el ayuntamiento dividió la ciudad administrativamente en diez distritos. Existe un nivel de competencias municipales general, dirigido directamente por el Excelentísimo Alcalde de Barcelona y su equipo de gobierno, y que se ocupa de las cuestiones más generales e importantes de la ciudad, que se aplican a toda la ciudad.

Por otra parte existe otro nivel de competencias, delegadas en los Distritos. Así, cada Distrito tiene su propio centro político y administrativo, que funciona como un ente político con competencias propias, que ayudan a descentralizar la política de la ciudad y que los ciudadanos sientan la administración más cercana. Cada Distrito, como un pequeño ayuntamiento territorial, tiene su propia Sala de Plenos donde se debaten las cuestiones políticas, y su propio equipo de gobierno, con un Gerente (Concejal) al frente. La gerencia del Distrito se forma en función del número de votos que cada partido recibe, en cada distrito, en las elecciones municipales de Barcelona. Así, sucede que, aunque el gobierno de la ciudad recaiga en un determinado partido, uno o varios Distritos sean gobernados por otra formación política.

Alcaldía

Desde la restauración de la democracia en España, en todas las elecciones municipales el partido político más votado en Barcelona ha sido el Partido Socialista de Cataluña, y desde entonces todos los alcaldes han sido de este partido, aunque en numerosas ocasiones ha necesitado acuerdos estables con otros partidos para gobernar la ciudad.

Organización territorial: distritos y barrios

Barcelona se divide administrativamente en diez distritos. Cada Distrito funciona como un ente político con competencias propias, que ayudan a descentralizar la política de la ciudad y que los ciudadanos sientan la administración más cercana. La división territorial de los distritos responde a cuestiones históricas de la ciudad. La mayoría de los Distritos corresponden a antiguos municipios independientes que fueron anexionados a la ciudad durante los siglos XIX y XX, y que todavía conservan su propia personalidad.

Los diez distritos de Barcelona son:

1. Ciutat Vella. Es el centro histórico de la ciudad. Corresponde a la zona territorial de la Barcelona antigua, hasta la anexión paulatina de los municipios adyacentes durante los siglos XIX y XX. Aglutina los barrios de El Raval, barrio Gótico, Antics Palaus (formado por los barrios no-oficiales de Sant Pere, Santa Caterina, el Born y la Ribera) y la Barceloneta.

2. El Ensanche. Ocupa la planicie existente en el siglo XVIII entre el casco antiguo (Ciudad Vieja) y las antiguas villas independientes de Sants, Gracia y Sant Andreu de Palomar. Su urbanismo es caracterizado por una cuadrícula de calles perpendiculares en tramos de cien metros ideada por el urbanista catalán Ildefonso Cerdá. Aglutina los barrios de Sant Antoni, Nueva Izquierda del Ensanche, Antigua Izquierda del Ensanche (los dos últimos forman una unidad conocida como Izquierda del Ensanche), Derecha del Ensanche, la Sagrada Familia y el Fort Pienc.

3. Sants-Montjuïc. Aglutina los barrios de La Marina del Prat Vermell, La Marina del Port, La Font de la Guatlla, el Poble Sec, Hostafrancs, la Bordeta, Sants y Sants-Badal (más conocido como Badal). Montjuic y la Zona Franca, no constituyen barrios por si mismos, sino que son territorios especiales del distrito.

4. Les Corts. Aglutina los barrios de Las Corts, Pedralbes y Maternitat i Sant Ramon (más conocido como Sant Ramon).

5. Sarrià-Sant Gervasi. Aglutina los barrios de Sarrià, Sant Gervasi - Galvany ( simplemente Galvany), Sant Gervasi - La Bonanova (o simplemente La Bonanova), Putxet i Farró (más conocido como El Putxet), Les Tres Torres y Vallvidrera - Tibidabo - Les Planes. Los barrios de Sant Gervasi - Galvany y Sant Gervasi - La Bonanova, constituyen el antiguo núcleo de Sant Gervasi de Cassoles.

6. Gracia. Aglutina la antigua villa independiente de Gràcia, y los barrios de Camp de Grassot i Gràcia Nova, La Salut, El Coll, Vallcarca i Els Penitents (que engloba los dos barrios del mismo nombre).

7. Horta-Guinardó. Aglutina los barrios de Horta, La Clota, la Vall d'Hebron, el Montbau, Sant Genís dels Agudells, la Teixonera, el Carmel, la Font d'en Fargas, Can Baró, el Guinardó y el Baix Guinardó.

8. Nou Barris. Aglutina los barrios de Vallbona, la Ciutat Meridiana, Torre Baró, Canyelles, les Roquetes, la Trinitat Nova, Can Peguera, la Guineueta, el Verdum, la Prosperitat, el Turó de la Peira, Porta y Vilapicina - Torre Llobeta (que, en realidad, engloba los barrios de Vilapicina y de la Torre Llobeta).

9. San Andrés. Aglutina los barrios de Sant Andreu del Palomar, La Sagrera, la Trinitat Vella, Baró de Viver, el Congrés i els Indians (más conocido como el Congrés), Navas y Bon Pastor.

10. Sant Martí. Aglutina los barrios de Sant Martí de Provençals, El Clot, El Camp de l'Arpa del Clot, la Verneda i La Pau, el Fort Pienc, el Poblenou, el Parc i Llacuna del Poblenou, la Vila Olimpica del Poblenou, els Provençals del Poblenou, El Besòs i el Maresme, Diagonal Mar y Front Marítim del Poblenou (que incluye el barrio de Diagonal Mar).

La actual división de los barrios oficiales fue propuesta por el Ayuntamiento de Barcelona a finales de 2006 y ratificada y aprobada por el consistorio barcelonés a principios de 2007. Aún después de su aprobación, existen quejas de los vecinos sobre los nombres de algunos barrios (como, por ejemplo, Antics Palaus) así como de los límites de los mismos.
 

Economía

El área metropolitana de Barcelona concentra aproximadamente el 66% de la población de Cataluña, una de las regiones más ricas del sur de Europa - Cataluña tiene un PIB per cápita del 126.4% sobre el PIB medio de la UE de 27 en el año 2009 (en PPA, paridad de poder adquisitivo. PIB medio de la UE de 27 = 100%), mientras que el PIB de España, Cataluña incluida, es del 103.1%.

En el año 2006 el PIB de la ciudad alcanzó los 57.237.000.000 de euros, con un PIB por habitante de 35.800 euros. Dividiendo por sectores, destaca el peso de los servicios a empresas e inmobiliarias, que representan un 24,3% del PIB total, seguido de los servicios colectivos, con un 20,7%, la industria que proporciona un 12,4% del PIB es el tercer sector en importancia, seguido del comercio y las reparaciones que aportan un 11,5% del total, finalmente cierra el ranking el sector transportes, que representa un 9,6% del PIB de la ciudad. Estos datos demuestran que Barcelona tiene una economía muy diversificada, y un importante peso de la industria, especialmente en la del automóvil, la farmacéutica y química, y la de los productos alimentarios. Esto permite que la ciudad genere una quinta parte de las exportaciones españolas, por un valor de 32.262.000.000 de euros incluso en el contexto de crisis del año 2009.

Evolución histórica de la economía de Barcelona

Históricamente la economía de Barcelona se ha basado en el comercio que gracias a su enclave geográfico estratégico, le ha permitido siempre una intensa actividad comercial con Francia y el resto de España, además de con todos los territorios del Mediterráneo, especialmente a través de su puerto. Esta actividad fue el principal motor de la ciudad hasta la revolución industrial. Es poco conocido que éste fue uno de los primeros territorios en iniciar la industrialización en la Europa continental, a partir de la industria textil desde mediados de 1780, pero en realidad cobrando impulso a mediados del siglo XIX, cuando se convirtió en un importante centro para la producción de textiles y maquinaria.

Desde entonces, la fabricación ha jugado un papel importante en su historia especialmente en el sector textil en un primer período, con un gran parón debido a la gran crisis y destrucción que produjo la guerra civil, y a la autarquía impuesta luego por el franquismo. Pero cuando el régimen empezó a abrirse a los mercados europeos, se recuperó con fuerza la industria automovilística, editorial, química, farmacéutica, logística y electrónica, hasta convertir la provincia de Barcelona en la principal zona industrial del país. Pero el crecimiento y prosperidad de la ciudad de Barcelona fue expulsando las zonas industriales fuera de sus límites debido al aumento del precio del suelo industrial. Debido a este hecho la economía de la ciudad se ha ido centrando paulatinamente en los servicios, que actualmente ocupan al 85,7% de los trabajadores de la ciudad. Parte de estos trabajadores se dedican al comercio, la restauración, y también al turismo, que en los últimos años ha crecido enormemente en la ciudad, llegando a recibir el 2009 hasta 6,5 millones de visitantes, convirtiéndose así en uno de los puntales económicos de Barcelona.
 

Infraestructuras con impacto en la economía

Todavía hoy en día el puerto de Barcelona es uno de los motores económicos de la ciudad. Se ha convertido en los últimos años en uno de los grandes puertos del Mediterráneo en tonelaje de mercancías y en número de contenedores, así como pesquero, donde se asientan empresas conserveras de toda España, como USISA (con sede a más de mil kilómetros, en Isla Cristina), y permitiendo exportar la producción industrial e importar la materia prima o semielaborada. También es el primer puerto mediterráneo y quinto del mundo en barcos de crucero, transportando hasta dos millones de pasajeros anuales.

El aeropuerto del Prat, que en 2008 tuvo un movimiento de más de 30 millones de pasajeros siendo el segundo aeropuerto español en tráfico aéreo, acaba de inaugurar una nueva terminal que le permitirá al aeropuerto alcanzar los 55 millones de pasajeros. Esta infraestructura ha permitido el desarrollo de una potente industria turística que genera grandes beneficios para la ciudad, aunque recientemente se ha debatido la necesidad de orientar más la política del aeropuerto a captar vuelos internacionales, y menos vuelos “low cost”, lo que facilitaría atraer a un perfil con mayor poder adquisitivo, y a la vez, permitiría la ubicación de sedes de grandes empresas en la ciudad.

A principios de 2008 se inauguró también la línea ferroviaria de alta velocidad entre Madrid y Barcelona. La línea de alta velocidad está siendo prolongada hasta la frontera francesa, donde continuará hasta conectar con la actual red francesa. Esta línea está siendo construida para permitir el uso mixto para pasajeros y mercancías, con lo cual se establecerá una conexión ferroviaria rápida para pasajeros, y permitirá el tráfico de mercancías con Europa por tren desde el puerto y su zona de actividades logísticas

La Fira, feria de muestras de Barcelona, organiza numerosas exposiciones, salones, congresos y ferias para profesionales, algunos de los cuales se encuentran entre los primeros del mundo, como el mobile world congress que es el más importante del mundo en su sector, la feria de moda the brandery, o la feria de construcción construmat de caracter bianual. Estas y otras ferias la convierte en una de las ferias más relevantes de Europa y primera de España con más de 3,5 millones de visitantes anuales, que generan además una gran actividad para el sector hotelero y restaurador con el aliciente de repartirse uniformemente a lo largo de todo el año.

Históricamente el sector público ha tenido relativamente poco peso dentro de la economía catalana, aunque desde la transición y la recuperación del autogobierno, ha ido ganando peso. La principal aportación a la economía que ha hecho el sector público ha sido la construcción de grandes infraestructuras, que han permitido el desarrollo comercial e industrial. Desgraciadamente, a menudo estas infraestructuras se han demostrado insuficientes, y sus ampliaciones se han demorado frecuentemente lustros, o directamente han tenido que ser construidas con capital privado convirtiéndose así en infraestructuras de pago. Esto se ha debido a las transferencias de capital que el sistema autonómico exige de las comunidades más ricas y dinámicas hacia las comunidades más estancadas económicamente, con la notable excepción de País Vasco y Navarra que a pesar de tener una economía dinámica, y una de las rentas per cápita más altas del país no aportan fondos de solidaridad. Este proceso de transferencia ha permitido el desarrollo de las zonas más deprimidas, pero también ha acabado lastrando las más dinámicas por la saturación de sus infraestructuras, que no han sido ampliadas debidamente por la falta de fondos, y la escasa prioridad otorgada a estas actuaciones. También ha acabado por deteriorar los servicios públicos, ya que el sistema de transferencia económico, al haber sido muy opaco y no estar regido por parámetros evaluables, ha acabado por asignar en muchos casos menos fondos por habitante en las zonas más ricas, produciéndose así un deterioro de sus servicios y un agravio para sus ciudadanos. Un reciente estudio del Instituto de Estudios Fiscales evalúa la aportación neta de las comunidades autónomas mediante las balanzas fiscales a los fondos de compensación territorial. Según este estudio, la publicación de las balanzas fiscales es un "fenómeno singular" en el contexto internacional. La estimación utiliza seis métodos distintos para hacer el cálculo, y según este informe destacan, como principales portadoras netas de recursos, las comunidades de Baleares (con entre un 14,2% y un 7,47% de su PIB ), Madrid (con entre un 9,13% y un 5,57%), Cataluña (con entre un 8,7% y un 6,38%) y Valencia (entre el 6,4% y el 3,22%).

Este mecanismo ha sido recientemente revisado a raíz de la aprobación del nuevo Estatut de Cataluña, en el que se dispone que en una comunidad, después de ser solidaria con las demás, la inversión per cápita no puede ser inferior que una que recibe esos fondos. Este nuevo sistema de reparto de fondos utiliza baremos evaluables y comparables, como es el criterio de población ajustada, para asignar los fondos, aunque este sistema afecta solo a los servicios, las infraestructuras seguirán siendo discreción del ministerio de fomento.

En cuanto al reparto de instituciones, la tradicional acumulación de las sedes de entidades públicas, incluso las teóricamente independientes del gobierno, en Madrid, que tanto la han beneficiado económica y políticamente,[cita requerida] empezó un proceso de distribución con el traslado del ente regulador de las telecomunicaciones a Barcelona, no sin grandes reticencias de sus trabajadores y del gobierno de la comunidad de Madrid,[42] o la más reciente instalación del nuevo centro de denuncias automatizadas en León. También destaca la ubicación en Barcelona del centro nacional de computación, con la compra del mayor superordenador de España, el MareNostrum.
 

Crisis económica

La actual Crisis económica de 2008-2010, agravada por el estallido de la burbuja inmobiliaria, que ha desplomado el consumo, y con él la producción industrial, ha venido a sumarse a un estancamiento de la economía catalana que, pese al ininterrumpido crecimiento económico de la metrópolis barcelonesa, le han hecho perder en el último cuarto del siglo XX la capitalidad económica de España a favor de Madrid, sobre todo en el campo financiero. Esto se ha debido a la tradicional atomización del tejido emprendedor catalán que le resta competitividad, a la saturación de las infraestructuras, a la mayor inversión extranjera realizada en Madrid respecto a Barcelona, y al traslado de centros de decisión, sedes fiscales y sociales de Barcelona y también de otras partes de España a Madrid. En el campo industrial Barcelona ha tenido graves problemas de deslocalización, básicamente de traslado de industrias a países con una mano de obra más barata, es el caso entre otras de Braun, Phillips y Samsung. Problema incrementado por el escaso y caro suelo industrial en su área metropolitana, el segundo más caro de Europa solo por detrás de Londres. Aun así, también se han producido movilizaciones de empresas total o parcialmente públicas hacia Barcelona (como REPSOL), así como inversiones y localizaciones extranjeras, superando en mucho las deslocalizaciones, de modo que Barcelona continúa siendo una capital industrial de España, llegando a generar en algunos subsectores el 25% de las exportaciones totales españolas.

Nueva industria

Ante este escenario de perdida de competitividad, tanto el Ayuntamiento de Barcelona, como la Generalidad de Cataluña hace ya casi diez años que iniciaron un programa para desarrollar una nueva economía productiva basada en el conocimiento, creando grandes parques de investigación, especialmente en el campo de la biomedicina y biotecnología, dando ayudas a las empresas tecnológicas para que se expandan a nuevos campos como el aeroespacial, o la nanotecnología, y en el caso de Barcelona, transformando un barrio entero en un nuevo distrito comercial enfocado a las nuevas tecnologías, con infraestructuras de comunicación punteras, para atraer empresas de todo el mundo a la ciudad, el llamado distrito 22@. Estas políticas empiezan a dar sus frutos, y científicos de prestigio empiezan a venir a desarrollar investigaciones de alto nivel a Barcelona

Transportes y movilidad

Conexiones internacionales y nacionales

La principal puerta de acceso a Barcelona para viajeros internacionales, y muchos nacionales es el Aeropuerto Internacional El Prat, situado a diez kilómetros al sur-oeste de la ciudad, y el segundo por tráfico de toda España, con 30.208.134 de pasajeros el año 2008. En el Aeropuerto de El Prat operan las principales compañías aéreas del mundo, con vuelos directos a todas las ciudades importantes de Europa, y con numerosas conexiones con ciudades de los cinco continentes. En el aeropuerto, hay una zona destinada al llamado "Puente aéreo", que une Barcelona y Madrid con vuelos cada veinte minutos en hora punta. Otros aeropuertos utilizados para llegar a Barcelona, especialmente por las compañías de vuelos baratos (low cost) son el Aeropuerto de Gerona y el de Reus, a poco más de una hora de Barcelona.

Otra importante puerta de la ciudad, especialmente para las mercancías, es el Puerto de Barcelona, uno de los más importantes de Europa en el Mediterráneo tanto en el transporte de personas como de mercancías, y que gracias a su proximidad al centro urbano se ha convertido en un gran puerto de cruceros. La ciudad también cuenta con tres puertos deportivos, el Port Vell, el Port Olímpic y el Port de Sant Adrià para los que lleguen con embarcaciones privadas de mediano y pequeño tamaño.

En lo que a transporte por carretera se refiere, Barcelona dispone de una densa red de autopistas y autovías, y las principales son la AP7, que empieza en Vera (Almería), pasa por Cartagena, Elche, Valencia, Barcelona y sigue hacia Perpiñán, la A-2 que empieza en Madrid, pasa por Zaragoza, Barcelona y sigue también hacia la frontera francesa, la AP2, que discurre paralela a la A-2 entre Zaragoza y Barcelona, y la C-16 Barcelona Manresa, Puigcerdà hasta Toulouse y París Tanto la AP2 como la AP7 son autopistas de peaje gestionadas por empresas concesionarias.

La red de ferrocarriles tiene su centro en la estación de Sants de Barcelona, de donde salen trenes de larga distancia que conectan la ciudad con todo el continente. La actual red española tiene la peculiaridad de estar toda basada en el llamado ancho ibérico de vías, incompatible con el ancho internacional de vías, lo cual dificulta la comunicación con Francia, por este motivo la nueva red ferroviaria de alta velocidad que se está implantando en España utiliza el estándar europeo. Actualmente ha finalizado la primera fase de las obras de remodelación de la estación de Sants con la renovación total de los andenes para adaptar parcialmente la estación al formato internacional, y permitir la llegada de los trenes AVE a la ciudad, procedentes de la Línea Barcelona-Madrid, y en un futuro la prolongación de la línea permitirá enlazar con París en alta velocidad pasando por Gerona, Figueras y Perpiñán.

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